He dudado si dirigirme a Vd. como Presidenta del Colegio
de Enfermería o como enfermera y ciudadana particular. He optado hacerlo en
función de todo ello porque creo poder hablar en nombre de la mayoría de los
profesionales colegiados y también de los ciudadanos a los que prestamos
nuestros servicios.
Me dirijo a Vd. y no a la Consellera de Sanidad porque
creo que es Vd., con el beneplácito del Sr. President del Govern, quien está
marcando la política económica y sus terribles repercusiones en la política sanitaria.
Creo que esa política nos está llevando a un desastre sin paliativos, a la
pérdida de la riqueza y el progreso conseguidos en las últimas décadas,
retrotrayéndonos a situaciones de la postguerra.
Le hablaré claro, sin subterfugios, porque aunque no
quiero ofender a nadie, somos muchos los ofendidos, muchos los que creemos ser
tratados como imbéciles capaces de creernos las radicales contradicciones
patentes a diario en sus declaraciones. Nada de lo que están haciendo figuraba
en el programa con el que concurrieron a las elecciones y hemos llegado a un
extremo en que si afirman que algo no sucederá no solo sucede sino que además
lo hace con idéntica contundencia a la que han empleado en negarla. Piense en
cuestiones tan baladíes como el rescate que no es rescate o la universalidad de
la atención a la salud que deja a ciudadanos desprotegidos, incluyendo a
españolitos de pura cepa, como mi hijo de 26 años, al que han negado la tarjeta
sanitaria.
Sus decisiones ante la crisis y el entorno institucional
que nos rodea han generado un clima de desconfianza nunca visto entre los
ciudadanos. Quién nos queda, nos preguntamos, cuando tantas cabezas
institucionales nos han traicionado.
Nos repiten como un mantra que “hemos vivido por encima
de nuestras posibilidades”… quién ha vivido por encima de sus posibilidades?
Los ciudadanos o los gestores? Lo que está absolutamente por encima de nuestras
posibilidades ciudadanas es pagarle indemnizaciones millonarias a quienes han
quebrado al país. Lo que está por encima de nuestras posibilidades es pagar más
que sustanciosos sueldos vitalicios a quienes no han sabido ni querido
gestionar nuestro patrimonio.
Ningún lego le discutiría a un arquitecto u otro
profesional cómo tiene que hacer su trabajo. No me digan que los ciudadanos
somos culpables por haber aceptado créditos que los profesionales de la banca
creían adecuados. En todo caso fueron ellos quienes se equivocaron.Y nuestros
gestores resuelven ese error recompensando sus pérdidas con el dinero público,
el dinero de todos. Entre salvar al ciudadano o a la banca Vds. optaron por
salvar a esta última, con la excusa de que necesitaba tener el dinero
para…¡¡¡conceder más créditos!!!
Una vez reconvertida la deuda privada en pública, han
insistido en convencernos que ahí radicaban todos los males. Poco importaba que
nuestro sistema sanitario fuera el más eficiente del mundo, que el gasto en
educación fuera excesivamente bajo, que la atención a la dependencia fuera el
pilar más débil de nuestro Estado de Bienestar. Vds. decidieron que había que
recortar y prefirieron subfinanciar el sistema sanitario y hundirlo por un
endeudamiento de 26.000 millones de € mientras salvaban un sistema financiero
corrupto con centenares de miles de millones de euros que nos han dejado hipotecados
por generaciones.
A golpe de “Decreto Ley de medidas urgentes” han
modificadoLeyes fundamentales, promulgadas por gobiernos de derecha e
izquierda, que han seguido sus trámites parlamentarios como es debido, leyes
verdaderamente democráticas cómo la Ley General de Sanidad o la Ley de cohesión
y calidad del Sistema Nacional de Salud (SNS), y han roto los principios
fundamentales en los que el SNS se fundamenta: universalidad, equidad, accesibilidad y gratuidad.
Los ciudadanos no somos tan tontos, Sr. Aguiló. La
política económica que Vd., el Sr. Montoro el Sr. Guindos llevan a cabo, no
tiene el menor sentido común ni datos que la avalen.
Es lógico que una empresa que no tiene demanda reduzca su
actividad y su plantilla pero el SNS es una empresa con demanda, muchísima
demanda, y sin embargo han enviado Vds. a sus trabajadores al paro, han
reducido su actividad y la calidad de sus servicios,se los han negado a sus
clientes, auténticos accionistas de la empresa sanitaria, dándolos de baja o
sometiéndolos a listas de espera inviables y maltratándolos.
Han rechazado el Plan de Viabilidad de los Hospitales
Joan March y Hospital General, un Plan que sin ninguna duda demuestra que, ni
desde el punto de vista económico ni desde el asistencial, cerrar esos hospitales
tenga el más mínimo sentido. Ahora anuncian la drástica reducción de actividad
en el macro hospital Son Espases al tiempo que alquilan instalaciones a la
empresa privada todo ello mientras las listas de espera alcanzan meses de
demora, mientras los profesionales de la salud vemos impotentes, el riesgo y
los daños físicos, sociales y morales que eso supone para la población, para
todos aquellos que pierden su trabajo porque están pendientes de una
intervención sin la cual no pueden estar en activo.
Esos trabajadores parados, improductivos a la fuerza,
cobrando temporalmente su subsidio de desempleo, cargando a su pesar las arcas
públicas, podrían estar trabajando por esos ciudadanos necesitados de atención
a la salud que ahora están de baja sufriendo la lista de espera. Ambos, el
parado en activo y el enfermo curado, también de alta laboral, podrían
incorporar sus salarios a la trama comercial y dar empleo a otro trabajador del
pequeño o gran comercio que, a su vez daría trabajo a otro y así sucesivamente.
Vds. han hecho todo lo contrario. Millones de personas en paro. Y siguen.
Ninguna explicación plausible.
¿Qué pretenden? Sinceramente, en mi opinión están Vds.
propiciando el fracaso del sistema público para poder privatizarlo. Ya tienen
sectorizados los recursos y la población, con su atención hospitalaria y
primaria, en paquetitos que se ajustan al modelo Alzira. Ya tiene Vds. dividida
en tres niveles la cartera de servicios ¿Por qué? ¿Al que se ha roto la cadera
le van a dar una prótesis de cartón piedra o de titanio según el nivel al que
esté adscrito? ¿No somos todos los ciudadanos iguales en derechos? ¿O nos van a
salir con la coletilla desvergonzada tan de moda “sí siempre que los paguen”?
No se escuden más en el déficit y en la deuda pública. La
deuda es pública porque es el tesoro público el que está sufragando la
desfachatez privada. Somos los ciudadanos, con nuestros recursos, con nuestro
esfuerzo cotidiano, con nuestros impuestos, los que estamos sosteniendo, tanto
si estamos de acuerdo como si no, ese sistema financiero y todas sus deudas.
Ninguno de los que están tomando esas terribles decisiones se va a ver en la
calle pidiendo limosna, porque todos se han cubierto las espaldas.
Quizás han olvidado quién les permitió ganar las
elecciones y por qué, o para qué. Le ruego que lo recuerde: los eligió el
pueblo para que le gestionara sus intereses, su bienestar…
Y ahora qué.
Rosa María Hernández Serra
Presidenta del Coiba